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Jugadores de futbol que el tiempo olvido demasiado
01-25-2018, 04:29 PM
Mensaje: #1
Jugadores de futbol que el tiempo olvido demasiado
Número 10 – Jimmy Mcgrory

James Edward McGrory, más conocido como Jimmy McGrory, es el máximo goleador de Gran Bretaña con un total de 550 goles en solo 547 partidos en todas las competiciones para el Celtic y el Clydebank FC entre 1921 y 1937. Fichado por el primer manager del Celtic, Willie Maley, McGrory jugó cedido en el Clydebank una temporada logrando 13 goles en 30 partidos con los bankies antes de volver a Celtic Park para convertirse en el máximo goleador del club.
Conocido como 'El Torpedo Humano' y como 'La Sirena' por su potencia al rematar de cabeza a pesar de medir 1,70, McGrory fue máximo goleador de las ligas europeas en 1926/27 y 1935/36 con 49 y 50 goles respectivamente. En 1927/28 marcó 63 goles en todas las competiciones, incluyendo un récord británico al anotar ocho goles en un solo partido ante el Dunfermline Athletic FC. En diciembre de 1935 alcanzó un récord mundial con 363 goles y sumó otro récord británico con 55 'hat-tricks', uno de los cuales logrado en tres minutos ante el Motherwell FC.
McGrory fue comparado por el antiguo jugador del Arsenal FC Bill Paterson con un toro temible, con "hombros como un joven Clydesdale, cuello como un Angus y una cabeza que es la pesadilla de cualquier portero", mientras que ver a McGrory es "como un ave que gira su poderoso cuello y toca la pelota ferozmente como la mayoría de jugadores que lo hacen con los pies". El periodista Hughie Taylor afirmó que es el jugador que más "hormigueo" le ha causado en el fútbol.
El Celtic intentaría vender a McGrory al Arsenal, que ofreció 10.000 libras por sus servicios en 1928, atrayéndolo a Londres con falsos pretextos para satisfacer al técnico Herbert Chapman. Si hubiera firmado, McGrory se hubiese convertido en el jugador mejor pagado en Gran Bretaña, pero hacer goles para el Celtic significaba para él más que ganar dinero, y el delantero aseguró que: "McGrory del Arsenal nunca suena tan bien como McGrory del Celtic".
Él jugó solo siete partidos con la selección de Escocia, pero logró seis goles, incluido un doblete ante Inglaterra en 1933, cuando los 134.170 espectadores gritaron tanto su gol de la victoria que nació 'The Hampden Roar' (el grito de Hampden Park). Una recurrente lesión de rodilla obligó a McGrory a retirarse en 1937, si bien marcó en su último partido, ante el Queens Park Rangers, su gol número 410 en la liga.
Aunque parezca mentira, también tenía puntos débiles. Una vez tiró tres penaltis y falló dos de ellos, pero su contribución no pasa desapercibida en el himno del Celtic, la Willie Maley Song:
"And they gave us James McGrory and Paul McStay,
They gave us Johnstone, Tully, Murdoch, Auld and Hay,
And most of the football greats,
Have passed through Parkhead's gates,
All to play football the Glasgow Celtic way".

[Imagen: 1320601_full-lnd.jpg]

Número 9 – Jairzinho
Jairzhino, un extremo hábil y potente formó parte del posiblemente el mejor equipo de la historia del fútbol según muchos, la Brasil de Pelé de 1970. Campeón del Mundo y, junto a el uruguayo Ghiggia, el único que ha conseguido marcar en todos los partidos disputados en una Copa del Mundo. A pesar de haber defendido la camiseta del Botafogo durante trece temporadas, fue un trotamundos del fútbol sin importarle la grandeza del club donde decidiese jugar, ya que siempre defendió que su alegría era el jugar, sin importar dónde y con quién lo hiciera. Un grande a la sombra de un Pelé que acaparó todo el protagonismo.

Jairzhino, un extremo hábil y potente formó parte del posiblemente el mejor equipo de la historia del fútbol según muchos, la Brasil de Pelé de 1970. Campeón del Mundo y, junto a el uruguayo Ghiggia, el único que ha conseguido marcar en todos los partidos disputados en una Copa del Mundo. A pesar de haber defendido la camiseta del Botafogo durante trece temporadas, fue un trotamundos del fútbol sin importarle la grandeza del club donde decidiese jugar, ya que siempre defendió que su alegría era el jugar, sin importar dónde y con quién lo hiciera. Un grande a la sombra de un Pelé que acaparó todo el protagonismo.

Una estatua de bronce de dos metros y medio de altura sobre un pedestal de otros dos metros es el homenaje que el Botafogole hizo a uno de sus insignes jugadores para reconocer su trayectoria en el club, no en vano acompaña a la otra estatua de otro grande del club, Garrincha, por lo que todo el mundo en la época señaló a Jair Ventura Filho, Jairzinho, como el heredero natural de su fútbol, como su sucesor. De niño ya mostró un talento espectacular, destacando en edad juvenil a principios de los años60, con lo que pronto se hizo un hueco en la élite brasileña del balonpié. Tuvo el privilegio de jugar y trabajar junto a jugadores como Nilton Santos, Quarentinha, Amarildo, Didí, Gerson y, por supuesto, Garrincha, por lo que el joven Jairzinho se encontró el ambiente perfecto para aprender a convertirse en uno de los mejores delanteros del mundo del deporte rey. Es verdad que para algunos puristas la categoría de Jairzinho como futbolista ha sido muy discutida a lo largo de los años, incluso el mismo Pelé, compañero suyo en la Brasil de los 70, no le incluyó en su lista de los 125 jugadores de la historia, a pesar de la viatl importancia que tuvo en la consecución de la Copa del Mundo de 1970. En el club de sus amores, el Botafogo, llegó a disputar 413 partidos en los que consiguió 186 goles. Con la elástica brasileira anotó 42 tantos en 104 partidos repartidos en los tres mundiales en los que participó (1966/1970/1974), siendo el único jugador en marcar en todos los partidos de un mundial, en los siete que disputó en 1970 alzándose con el trofeo al goleador del torneo. Sus vitrinas albergan una Copa de Brasil en 1968, dos Rio-SP 2 del torneo en 1964 y 1966, dos Campeonatos Carioca en el 67 y 68 con Botafogo, una Libertadores con Cruzeiro en 1976, un Campeonato de Venezuela en 1977 con Portugués, dos Campeonatos bolivianos en 1979 y 1980 con Wilstermann, y una Copa del Mundo con Brasil, la de 1970. A nivel individual fue elegido mejor jugador del Campeonato Carioca en 1967 y 68, mejor jugador del torneo Río-SP en 1966, el 27 mejor jugador del siglo XX por World Soccer en 1999, y fue incluído en el once ideal de la Copa del Mundo de México 1970.

[Imagen: C5A2AoCxOZOvGhKA3D78cLeUCpwnzpu8OZZV_L.jpg]

Número 8 – Puskas

Ferenc Puskás (ˈfɛrɛnʦ ˈpuʃkaːʃ), nacido como Ferenc Purczeld Bíró (Budapest; 2 de abril de 1927-ibídem; 17 de noviembre de 2006), fue un futbolista y entrenador hispano-húngaro,n 1​ integrante histórico de los equipos Budapesti Honvéd Sport Egyesület y Real Madrid Club de Fútbol, siendo este último al que debe sus mayores éxitos y reconocimientos mundiales. Es recordado como uno de los máximos goleadores de todos los tiempos.​
Figura legendaria del fútbol mundial y considerado como uno de los mejores futbolistas de la historia según la UEFA y la FIFA —el máximo organismo futbolístico—fue internacional por dos países, circunstancia permitida en la época, contabilizando 85 encuentros con la selección húngara —conocida como el «Equipo de oro» y con la que ganó la Medalla de Oro en las Olimpiadas de Helsinki 1952 y logró el subcampeonato en la Copa Mundial de Suiza 1954—, y cuatro con la selección española tras adoptar la nacionalidad española en 1961.
Apodado «Cañoncito Pum» debido a su fuerte disparo de zurda y a sus goles, fue elegido por FIFA como el Máximo goleador del siglo en 2004 y ocupa el sexto lugar en el ranking del Mejor futbolista del siglo publicada por IFFHS en 2004. Dicha singularidad anotadora provocó que desde la temporada futbolística 2009-10 la FIFA otorgue el Premio Puskás en su honor, siendo otorgado al jugador que anote el mejor gol de la temporada.​
A nivel de clubes conquistó un total de quince títulos, cinco ligas húngaras, cinco ligas españolas, un campeonato de Copa de España, tres Copas de Europa, una Copa Intercontinental, mientras que logró cuatro veces proclamarse máximo goleador de la Primera División de España.
Al momento de su retirada era el segundo máximo goleador de la historia del Real Madrid C. F. —donde militó ocho temporadas—, únicamente superado en 65 goles por su ex-compañero de equipo Alfredo Di Stéfano, siendo ambos dos de los integrantes del recordado «Madrid de Di Stéfano» o «Madrid de las cinco Copas de Europa». Considerado como el mejor jugador húngaro de la historia,aún después de su muerte es recordado junto a otros grandes jugadores del país como Sándor Kocsis, Ferenc Bene, Zoltán Czibor, Ferenc Szusza, Ferenc Déak o Ladislao Kubala entre otros, y es considerado también por expertos, periodistas, aficionados y ex-futbolistas como uno de los mejores goleadores de todo el mundo. Su nombre es fuertemente ligado al del ya mencionado Di Stéfano, ya que —no en vano— fueron los estandartes del club «merengue» que cambió el curso de la historia de este equipo hasta ser proclamado como el mejor club del siglo XX, merced sobre todo a las cinco finales consecutivas ganadas de la Copa de Europa —siendo Puskás partícipe en las dos últimas, antes de vencer una tercera en 1966—, y en las que anotó un total de siete goles siendo el récord histórico de la competición junto al jugador hispanoargentino​
Tras su retirada deportiva en 1966 se dedicó a la parcela técnica donde entrenó a 13 equipos distintos en 27 temporadas, y habiendo dirigido al menos a un equipo de cada una de las confederaciones continentales,n 2​ siendo su mayor logro un subcampeonato de la Copa de Europa en la edición de 1971 con el Panathinaikós Athlitikos Omilos frente al Amsterdamsche Football Club Ajax de Johan Cruyff.

[Imagen: Puskasreal.jpg]

Número 7 – Johan Neeskens

Un centrocampista holandés de los 70 y los 80.
¿Por qué se le recuerda?: Pues por ser una de las grandes estrellas del fútbol holandés de los 70, junto a su tocayo Johan Cruyff, además de por su paso por el Barça, que duró cinco temporadas.
¿Qué fue de él?: Se retiró en 1991 en las filas del Zug suizo. Inmediatamente después, comenzó su carrera como entrenador, estrenándose en el Zug. No obstamte, el grueso de su carrera como entrenador la ha pasado como asistente. Ha sido ayudante de Hiddink en la selección de su país y en la selección australiana y luego pasó a ser ayudante de Frank Rijkaard, con quien estuvo en el Barça y en el Galatasaray. Su última experiencia en los banquillos acabó en diciembre de 2012. Era entrenador de los Mamelodi Sundowns de Sudáfrica. Desde entonces, está en paro.
¿Sabías qué…?: Empezó su carrera como lateral derecho, pero evolucionó y se convirtió en centrocampista.
– Llegó al Barcelona un año después que Johan Cruyff. En la ciudad condal fue bautizado como ‘Johan Segon’ (Johan Segundo)
– Como os decía, Neeskens, al igual que Breitner, marcó un gol en la final del Mundial del 74. Lo hizo a los dos minutos de juego.
– Ante la ausencia de Cruyff en Argentina 78, Neeskens era la estrella de su selección en esta cita, en la que también fueron subcampeones.
– Llegó al Barça por petición expresa de Cruyff y de Rinus Michels, que fue técnico de ambos en el Ajax y en la oranje.
– Su principal logro con el Barça fue la Recopa de 1979, ganada en Basilea ante el Fortuna de Dusseldorf.
– Pese a que su época en el Barça no fue la más exitosa del club culé, era uno de los favoritos de la afición.
– Otra coincidencia de su carrera con Cruyff es que ambos se fueron el mismo año a Estados Unidos, en 1979, si bien Cruyff se fue a Los Angeles Aztecs y Neeskens a los New York Cosmos.
– Hay un futbolista profesional de la actualidad que se llama Neeskens de nombre de pila: Neeskens Kebano, francés que juega en Bélgica.
– Y también está John Andrew Neeskens Ramírez, hijo del futbolista y una catalana, que juega ahora en el Badalona.
Biografía, palmarés, estadísticas: Johannes Jacobus Neeskens nació en Heemstede, Países Bajos, el 15 de diciembre de 1951. Debutó como profesional en 1968 en el RCH de su ciudad natal. En 1970 llegó al Ajax de Amsterdam, donde estuvo hasta 1974, cuando se fue al Barça. En 1979 se fue a Estados Unidos para jugar en el New York Cosmos. Regresó a su país en 1984, para jugar en el Groningen. Al año siguiente regresó a América para jugar en los Fort Lauderdale Sun y luego en los Kansas City Comets de la liga indoor. Tras pasar por clubes amateurs como el Löwenbrau o el Baar, llegó al Zug en 1990 y se retiró en 1991. En su palmarés tiene dos Ligas y dos Copas holandesas, tres Copas de Europa, una Supercopa de Europa y una Intercontinental con el Ajax, una Copa del Rey y una Recopa con el Barça y dos Ligas de Estados Unidos con el Cosmos. Con su selección jugó 49 partidos y marcó 17 goles.

[Imagen: Johan_Neeskens_1981.jpg]

Número 6 – Brehme


A un jugador que, en su carrera internacional, ha marcado sólo ocho goles en 86 partidos, aunque cinco de ellos hayan llegado en Copas Mundiales de la FIFA y Campeonatos Europeos, es difícil calificarlo de desequilibrante. Claro que la cosa cambia si tres de esos tantos se anotaron en semifinales y finales de la cita mundial. En el norte de Alemania se crió un jugador que lograría sus mayores éxitos en el sur. Su nombre es Andreas Brehme.
Nacido en Hamburgo, Brehme se atrevió a hacer en su carrera aquello que provoca temblores en las piernas de muchos futbolistas. Lo logró además con el mayor de los éxitos. "Volvería a hacerlo todo exactamente igual", declara sonriente a FIFA.com, a sus 47 años, el ex internacional alemán, quien seguramente pensaba lo mismo la noche del 8 de julio de 1990.
En Roma, durante la final de la Copa Mundial de la FIFA, cuando quedaban sólo cinco minutos de partido, Brehme anotó el penal que dio la victoria a Alemania contra Argentina por 1-0. A pesar de ser zurdo, Brehme chutó con la pierna derecha. Cuatro años antes, en los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA México 1986, el futbolista transformó con el pie bueno una pena máxima frente a la selección anfitriona.
Momentos inolvidables
Esa frialdad tan especial fue la que permitió a este zaguero convertirse en uno de los mejores laterales zurdos de su generación. Además, la capacidad de aparecer en el momento menos pensado es la responsable de que Brehme sea considerado hoy en día una especie de leyenda en su país.
¿Por qué fue Brehme el encargado de ejecutar el penal de Roma cuando sobre el terreno de juego se encontraba un tal Lothar Matthäus? ¿Por qué fue precisamente él quien asumió la responsabilidad de lanzar las penas máximas que acabaron en el fondo de la portería contraria en las semifinales de la Copa Mundial de 1986 y 1990, contra Francia (2-0) e Inglaterra (5-4, tras la tanda de penales), a pesar de que en el equipo jugaban también dos especialistas como Félix Magath y Thomas Hässler?
Brehme era y sigue siendo un fenómeno. Una garantía de éxito. "¿Que si me acuerdo de lo que pensé en aquellos momentos decisivos? No, por supuesto que no. Creo que no pensé nada. Sólo quería que el balón entrara", asegura. Lo creemos. No hay adorno que valga para describir aquellos certeros lanzamientos. Lo pasado, pasado está: "Para mi gusto, se ha hablado demasiado sobre el penal de 1990. Merecimos la victoria en aquella final, porque la selección argentina hizo muy poco aquel día. Todo lo demás sobra".
Italia se había convertido en la tierra prometida para el futbolista hanseático con anterioridad a la Copa Mundial de la FIFA 1990. Un año antes de la cita mundial, Brehme fue elegido mejor jugador del año de la liga italiana. Junto con sus paisanos Matthäus y Jürgen Klinsmann, el zaguero formaba parte entonces de la columna vertebral de un Inter de Milán que hizo época y causaba sensación dentro y fuera de Italia.
A pesar de que sus dos compañeros de aventuras, de juego más espectacular por ocupar posiciones más ofensivas, están más de actualidad hoy en día, Brehme sigue siendo muy valorado por los expertos de todo el mundo. No en vano, el hanseático fue un jugador único en su puesto.
La carrera de este lateral zurdo, que jugó en el Kaiserslautern y el Bayern de Múnich antes de fichar por el Inter y volvió al club palatino tras su paso por Italia, fue excepcional. La afición alemana no olvida lo que vivió en el espacio de una semana en el verano de 1996, cuando Brehme lloró desconsoladamente el descenso de su equipo del alma, el Kaiserslautern, y, pocos días después, se proclamó campeón de Copa en Berlín. Brehme regresó el año siguiente a la máxima categoría con el equipo palatino y convirtió al Kaiserslautern en el primero y hasta la fecha único equipo alemán que gana la liga un año después de su ascenso. A continuación, colgó las botas. Una vez más, Brehme logró aquello que hace que las piernas de muchos otros futbolistas tiemblen.
¿Y hoy?
Su carrera en los banquillos comenzó de forma muy prometedora. En el verano de 2001, Brehme ganó con el Kaiserslautern los siete primeros partidos de la Bundesliga de forma consecutiva, con lo que estableció un récord. No obstante, su suerte cambió y, tras la dimisión del entonces presidente del club, Brehme fue cesado. Posteriormente, el ex futbolista hamburgués no logró triunfar en su etapa como técnico del Unterhaching, de la segunda división alemana, ni como ayudante de Giovanni Trapattoni en el Stuttgart.
En la actualidad, el héroe de Roma trabaja como embajador de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), aunque él preferiría estar más cerca de los terrenos de juego. Cuando FIFA.com le preguntó si se había planteado volver a trabajar como entrenador, Brehme, con su estilo claro y directo, respondió: "¡Sin duda alguna!".

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Gerhard Müller (Nördlingen, Baviera, Alemania, 3 de noviembre de 1945), conocido deportivamente como Gerd Müller, es un ex futbolista alemán que jugaba en la demarcación de delantero centro. Está reconocido como uno de los mejores delanteros de la historia.y uno de los 5 mayores goleadores de la historia del fútbol, tras anotar 735 goles oficiales según la RSSSF.​
Apodado der Bomber der Nation, el Bombardero de la nación, y Torpedo Müller, es el goleador histórico de la Bundesliga con 365 goles y hasta el 2014 fue el máximo goleador en la historia de la selección alemana con 68 goles. En Copas Internacionales es uno de los máximos goleadores europeos, con 70 goles, anotados en solo 79 partidos.
Obtuvo la Bota de Oro de Europa en dos oportunidades —en 1970 con 38 goles y en 1972 con 40 goles—, el Botín de Oro en la Copa Mundial de Fútbol de 1970 con 10 goles y el Balón de Oro al mejor jugador europeo en 1970. Además, fue el máximo goleador de la Eurocopa de 1972 con 4 goles, siete veces goleador de la Bundesliga y cuatro veces goleador de la Copa de Europa.
Con la selección de fútbol de Alemania Federal, fue campeón de Europa en la Eurocopa 1972 y campeón del Mundo en la Copa Mundial de Fútbol de 1974.
En 1972, estableció el récord de mayor cantidad de goles marcados en un año natural, marcando 85. Este récord permaneció durante 40 años, superado por el argentino Lionel Messi con 91 goles en 2012.
Su sección es más redudicda, aunque a grandes rasgos es el jugador más conocido de la lista.

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Número 4 – Marcelino



El gol de Marcelino en el Santiago Bernabéu dio a España su primera Eurocopa, en 1964, y fue durante años el mayor hito de nuestra Selección
Marcelino Martínez Cao (Ares, La Coruña, 29 de abril de 1940) fue catorce veces internacional y anotó 4 goles, uno de ellos verdaderamente histórico para la Selección e incluso para España.
Fue en un partido muy especial ya que el equipo nacional jugaba la final de la Eurocopa de 1964 y lo hacía como anfitrión, en Madrid, y en el Santiago Bernabéu.
Lo hacía, además, contra la bestia negra del régimen del general Francisco Franco, la Unión Soviética, la encarnación en la tierra del comunismo.
Para llegar a aquella final, la Selección española se deshizo de Irlanda (5-1, 2-0) en cuartos y se enfrentó a Hungría en la semifinal a la que superó (2-1), tras un gol de Amancio en la prórroga. La otra semifinal enfrentó a la URSS con Dinamarca: ganaron los rusos por un contundente 3-0.
Y así llegó aquel gran día: el 21 de junio de 1964, ante un estadio de Chamartín abarrotado (80.000 espectadores) y con la presencia en el palco de Franco y el Principe Don Juan Carlos.
El partido, en el transcurso del cual lloviznó sobre Madrid, tuvo un inicio espectacular: Pereda a centro de Luis Suárez adelantó a los españoles en el minuto 5. Galimzian Khusainov empató para los soviéticos muy poco después.
Cuando sólo quedaban seis minutos para el final, Marcelino anotó el 2-1, de cabeza (era un gran cabeceador), tras un pase de Pereda.
Aquel gol de Marcelino, en el minuto 84 con Yashin en la portería rusa, se transformó en algo casi mítico y el único éxito que llevarse a la boca en un país tan "futbolero" como España... Hasta que llegaron las dos últimas eurocopas y el Mundial de 2010. El propio Marcelino reconoce que "España no podía seguir viviendo de mi gol 44 años. Ahora estamos al nivel de Brasil".
De todas formas, aquel gol supuso una vivencia imperecedera para Marcelino y para muchos aficionados que aún lo recuerdan.
"Vestir la camiseta española y lucir uno de los mayores triunfos de la selección, te sientes que una de las cosas más importantes en tu carrera, que es ganar con tu selección, la has alcanzado. También me siento orgulloso de otras cosas, porque fui, junto con Carlos Lapetra, el artífice de los cinco magníficos, ambos fuimos campeones de la Eurocopa, pero yo además fui el máximo goleador de la historia del Zaragoza, y el primer internacional que tuvo este equipo, todo esto es muy grande. Pero España está por encima de una región, y lógicamente, uno trabaja para llegar a jugar con España y ganar títulos", aseguraba Marcelino en una entrevista al diario As.

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Número 3 – Just Fontaine
Nació en Marrakech, se trasladó a Casablanca, donde asistió al Lycée Lyautey, Fontaine inició su carrera juvenil en el AS Marrakech, para luego pasar al USM Casablanca de Marruecos, donde jugó de 1950 a 1953. En esos 3 años logró realizar 294 goles en 127 encuentros disputados. Luego pasó al Niza en 1953, donde anotó 44 goles en 3 temporadas con el club. En 1956 pasó al Stade de Reims para reemplazar a Raymond Kopa. Allí, Fontaine hizo 121 goles en 6 temporadas. En total, Fontaine anotó 165 goles en 200 partidos en la Ligue 1, y obtuvo dos veces el campeonato en 1958 y 1960. Fontaine era capaz de marcar desde cualquier posición, con ambos pies y de cabeza.
En julio de 1962 jugó su último partido, se vio obligado a jubilarse anticipadamente (28 años y 11 meses) debido a una lesión recurrente. En 1967 fue técnico de la selección francesa, aunque sólo duró dos partidos amistosos, los cuales terminaron en sendas derrotas. Como entrenador de Marruecos, dirigió a los Leones del Atlas, logrando el tercer lugar en la Copa Africana de Naciones 1980, supervisando la aparición de jugadores como Ezaki Badou, Mohamed Timoumi y Aziz Bouderbala, además disputo el pase a España 82, pero su equipo fue derrotado por Camerún.
Fue nombrado por Pelé y la FIFA como unos de los mejores 125 futbolistas de la historia en marzo de 2004. También fue elgido como el mejor futbolista francés en los últimos 50 años por la Federación Francesa de Fútbol en 2003.
Junto a Eugène N'Jo Léa fundó la Unión Nacional de Futbolistas Profesionales de Francia en 1961.
En la tabla de goleadores de los Mundiales no figura en primer lugar sino en el cuarto. Ronaldo marcó 15 goles en cuatro mundiales mientras que los alemanes Klose y Muller tienen anotados 14 goles, pero el primero necesitó tres mundiales y el segundo dos. En cambio el francés Just Fontaine logró 13 tantos en un solo mundial. Un record que permanece en vigor desde el Mundial de Suecia de 1958, en total 58 años. ¡Y ya han llovido Mundiales!
El chico nació en 1933 en Marrakech porque su padre era inspector de la Administración del Monopolio de Tabacos de Francia y estaba destinado allí. Allí empezó a jugar al fútbol y a los 15 años ya destacaba  en el equipo juvenil de U.S.Marrakech, luego en el U.S. Marroquí y, cuando en la temporada 1952-53 terminó como máximo goleador del Protectorado, el O.G.C de Niza se interesó por él. Allí estuvo hasta que ingresó en el Reims con el que se proclamó campeón de Liga, de Copa, máximo realizador y a la vez lograba la internacionalidad.
Cuando llegó la hora de acudir al Mundial de Suecia, el seleccionador francés Paul Nicolas tenía claro cuatro de los componentes de la delantera (entonces se jugaba con cinco delanteros): Wisnieski, Piantoni, Vincent y Kopa. Para el puesto que faltaba  había cuatro candidatos de lo más cualificado: Bruey, Douis, Bliart y Fontaine. El día del debut ante Uruguay el seleccionador francés Nicolas eligió a Just Fontaine  y fue un acierto porque marcó tres goles.

En el segundo encuentro frente a los yugoslavos, considerados la "bestia negra" de la tricolor, perdieron el encuentro aunque Fontaine marcó dos goles. Para pasar a cuartos debían ganar a Escocia y un gol de Just fue suficiente. En cuartos de final se enfrentaron a Irlanda  y el hombre que a base de goles se había ganado la titularidad volvió a marcar otros dos.
En semifinales les tocó el hueso de Brasil, el futuro campeón. Cayeron derrotados por 5-2 con tres goles de Pelé. Fontaine consiguió marcar uno. En la lucha por el tercer puesto frente a Alemania, que había sido campeón cuatro años antes, Francia logró una victoria contundente 6-3. Fontaine se superó a sí mismo y consiguió cuatro goles. En total trece dianas y como premio por ser el máximo realizador un fusil de caza.
A la temprana edad de 29 años, debido a una lesión de tobillo y tras varias operaciones, dijo adiós al fútbol. En 1967 fue nombrado seleccionador nacional, cargo en el que sólo estuvo cuatro meses. El máximo goleador del Mundial de Suecia tuvo que buscar trabajo. Lo encontró como vendedor de artículos deportivos en la ciudad de Toulouse.

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Número 2 – Zico

“Soy Zico, no el ‘Pelé’ blanco”. Fueron las palabras de Arthur Antunes Coimbra el pasado 17 de septiembre en la India, donde ahora entrena al FC Goa. Después probar en varios destinos exóticos, Zico aceptó la oferta de ingresar en la Super Liga India, un proyecto Bollywoodiense que intenta despertar el interés por el fútbol en un país con más de 1.2000 millones de habitantes. “No sé porque la gente se refiere a mí como el Pelé blanco. No me gusta, soy simplemente Zico”, añadió el brasileño en la misma rueda de prensa, donde apuntó que la selección brasileña del Mundial de España de 1982 “fue una de las mejores de la historia, pero no pudimos ganar el título. Ha habido otros dos grandes equipos como no lo ganaron, como la Hungría de 1954 o la Holanda de 1974”. Zico, de este modo, reivindicaba a su selección y la situaba cerca de la Brasil del 70’, campeona del mundo en México con una media de 3,2 goles por partido. “La selección del 70 no tuvo rival en ese Mundial, convirtió el fútbol en algo muy cercano al fútbol brasileño, en un carnaval”, añadió la estrella brasileña. Quiera o no, la historia de Zico siempre ha estado cerca de la Pelé, sobre todo en comparaciones a lo largo de toda su carrera. El mismo Pelé llegó a afirmar que Zico era el futbolista que más cerca había estado de él.
Los Mundiales
A pesar de ser uno de los grandes jugadores de la historia del fútbol mundial, el octavo del siglo XX según la FIFA, Zico, como él mismo reconoce, tiene una gran “lunar” en su carrera: los Mundiales. Jugó tres con su selección: Argentina 1978, España 1982 y México 1986. Pero por una u otras razones en ninguno pudo ganar con la ‘canarinha’. Lo sintió más cerca que nunca en España 1982, pero Brasil quedó encuadra en un grupo previo a la final junto con Argentina e Italia. “Eso sí que era un grupo de la muerte”. El primer encuentro de ese último grupo fue ante Argentina. “En el partido que jugaron Italia y Argentina los europeos le pegaron mucho a Diego, le daban sin parar y llegó al segundo partido de la liguilla nervioso: estaba muy ansioso. Los argentinos tenían un equipo muy potente, con Ardiles, Passarella, Kempes...”. La albiceleste pasó por encima de Brasil, ganando por 1-3 el partido.
Una derrota que condicionó el decisivo encuentro contra Italia, que impuso “su oficio” (3-2).  Brasil, con un equipo con estrellas como Sócrates, Falcao, Eder, Junio o el propio Zico, se quedaba sin Mundial. Cuatro años más tarde lo volvió a intentar en México, aunque Zico no pasaba por su mejor momento. “Sabía que era mi última oportunidad para poder ganar un Mundial. Dudé en ir, claro, pero Tele Santana, el seleccionador, me insistió. Me habían operado un par de veces la rodilla. Pero me moría por ir a México, a demostrar que aún me quedaban fútbol y goles por anotar”, comenta el brasileño, quien comenzó ese Mundial en el banquillo: “No salí de titular ningún partido, aguantaba en el banquillo y acostumbraba a jugar los últimos minutos. Una situación difícil de digerir y que acabó en un nuevo mazazo para él en su particular relación con los Mundiales: “Yo no sabía estar entre los suplentes. Llegamos al partido contra Francia, en cuartos de final con empate a cero. En aquella selección francesa estaban Platini, Luis Fernández, Battiston, Rocheteau.  En ese partido fallé un penalti que nos podría haber dado el pase a semifinales. Habría sido el 2-1. No lo tiré bien y lo paró Bats. Tuve mala suerte, aunque luego marqué el de la tanda de penaltis del desempate, aunque quedamos eliminados”. Un error que Brasil nunca le perdonó. “Como  Zico nunca había ganado un Mundial y sabían que era mi último que disputaría, se exageró todo”, ha señalado en varias entrevistas posteriores.
Familia de futbolistas
Zico, como casi cualquier futbolista brasileño de la época, tuvo unos orígenes humildes. Su padre, Tondela José Antunes Coimbra, llegó de Portugal a los diez años, para ganarse la vida en una panadería. Una labor que compaginaba con su amor al fútbol: fue socio fundador del club de la Gávea y coqueteó con una carrera de guardameta profesional. “Mi madre se quedaba casi siempre en casa, cuidando de nosotros". Fue el quinto de seis hermanos, dos de ellos profesionales: Edu, extremo izquierda del América y Antunes, delantero del Fluminense.  “Tener en la familia a dos jugadores que han pasado por todo aquello que vas a enfrentar en el futuro ayuda. Yo pude seguir sus carreras muy de cerca, iba a ver todos los entrenamientos y partidos. Siempre que lo necesitaba, recurría a ellos”, cuenta Zico en una entrevista con FIFA.com. “Pero, aparte de eso, adoraba jugar al fútbol”. A ambos siempre le preguntaba la prensa quién era el mejor de los dos. Y siempre había una respuesta sorprendente por parte de ambos: “el pequeño Arthur”.
Zico siempre fue aficionado del Flamengo, al que iba a ver todos los partidos con su padre, fanático del equipo. “Cada uno que nacía recibía de mi padre el uniforme de la selección brasileña y del Flamengo. Yo fui el último, y sólo quedaba el dorsal número ocho”. A los 14 años su hermano Edu consiguió llevárselo para que pasara una prueba con el América, llegando a jugar con el club un partido. Todo estaba listo para su fichaje, pero antes de firmar llegó la oportunidad de jugar para el club de su vida: el Flamengo. Por supuesto, Arthur no pudo decir no. “Iba a efectuar una prueba, ahí surgió la posibilidad de elegir el Flamengo, y me decanté por él, como es lógico. Mi hermano Edu ya lo había concertado de palabra, pero lo entendió perfectamente, y los dirigentes también. Era una elección de corazón”, añade en esa entrevista con la FIFA.
No obstante, Zico tuvo que esperar dos largos años para poder jugar su primer campeonato con la camiseta del Flamengo. Eran otros tiempos, y su físico, muy frágil, le pasó factura en esos primeros momentos. “Llegué con buenas perspectivas, pero el hecho de ser muy delgado despertaba desconfianza”. Problemas que superó gracias a la ayuda del Preparador Físico José Roberto Francalacci, quien a través de un trabajo muy duro y una dieta especial le ayudó a desarrollar su físico, convirtiéndolo en lo suficientemente potente como para poder jugar con los mejores. “Era la anticipación de un biotipo que yo podría tener, pero tal vez con más años”. Fuerza y calidad se unieron en un futbolista único, que destacó por su tremenda destreza en los lanzamientos de falta. Zico llamó la atención del entrenador paraguayo Fleitas Solich, quien confió en él para subirle a la primera plantilla. Una situación que cambió con Zagallo: el entrenador brasileño consirebada que Zico aún era demasiado joven para jugar en la primera plantilla. Su salto definitivo al estrellato llegó de la mano de Jaubert, técnico que tuvo a Zico en las categorías inferiores. Él le conocía bien y sabía de todo lo que era capaz ese fino y brillante futbolista. “Creo que habría jugado al fútbol de cualquier modo, al final el físico no lo es todo. Es inútil ser fuerte si no se sabe hacer nada. Pero sirve para decir que gané seguridad”. Bajo su liderazgo, con goles de falta impecables, finalizaciones precisas en velocidad, mucha técnica y visión de juego, el Flamengo conquistó seis campeonatos estatales (y una edición adicional en 1979), tres Campeonatos Brasileños, la Copa Unión de 1987 y la Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental en 1981. Sus estadísticas fueron contundentes: 378 goles en 506 partidos.
Salto a Europa
Europa, como no podía ser de otra manera, se fijó en el ‘Pelé blanco’. Las principales ofertas llegaron desde Italia, el AC Milan y la Roma, pero el que apostó más fuerte por él fue el sorprendente Udinese, que llegó hasta los cuatro millones de dólares. Una situación que provocó que la Federación Italiana investigara y parara el fichaje de Zico por el equipo de Friuli, a la espera de garantías económicas. La afición de Udinese llegó a manifestarse ante la acción de la Federación, que no tuvo otra salida que aceptar el fichaje del brasileño por este modesto del fútbol italiano que buscaba meterse entre los grandes del país con Zico. “Muchos astros de todo el planeta se encontraban allí. Todas las miradas del fútbol mundial estaban puestas en Italia en aquella época. Fue un año muy bueno, de confirmación para mí, cumpliendo las expectativas en otro país”, comenta el brasileño con la perspectiva del tiempo. Sin embargo, nada fue como esperaba sobre el césped. Apenas estuvo dos años en Udinese. En el primero no se consiguieron superar los resultados de campañas anteriores y en el segundo se quejó ante la prensa de la falta de ambición de la Directiva, que no firmó más jugadores de calidad. A pesar de todo, la afición del Friuli aún guarda con especial cariño su paso por allí, donde dejó una cifra de 30 goles en 53 partidos, la mayoría de ellos de enorme factura.

Regreso a casa
En 1985, y gracias al apoyo económico de varias compañías, Zico regresó al Flamengo. Pero un mes después de regresar a casa una patada de Marcio Nunes, del Bangu, le destrozó la rodilla. El futbolista brasileño estuvo varios meses fuera del campo, los más duros para él: solo jugó diez partidos entre 1985 y 1986. A pesar de sus pocos encuentros, Zico ayudó al Flamengo a ganar su cuarto título nacional en 1986. En los tres años siguientes el brasileño aumentó su número de partidos y de goles, para finalizar en 1989 su segunda etapa en el club con 23 goles en 74 partidos. En total, Zico jugó 731 partidos con la camiseta del ‘Fla’ (el segundo con más partidos), con la que marcó 508 goles, lo que le coloca como máximo goleador en la historia del club.
En 1991, en una breve retirada, Zico aceptó ser Ministro de Deportes. Un cargo en el que apenas estuvo unas meses, para marcharse después a Japón, con el objetivo de ayudar a la expansión del fútbol en el país del sol naciente. Fichó por el Sumitomo Metal Industries, y contribuyó a crear a profesionalizar la Liga de de Japón, la J.League. Con el profesionalismo, el club cambió de nombre, pasando a llamarse Kashima Antlers. Un modesto que logró competir y ganar a los millonarios Yokohama Marinos and Verdy Kawasaki. Su esfuerzo y calidad fueron reconocidos por todo el pueblo nipón, que le bautizó como el ‘Dios del Fútbol’. Su retirada del fútbol profesional llegó en 1994. Un año después ingresó en el equipo de fútbol playa de Brasil, con el que ganó el Campeonato del mundo. Marcó doce goles, siendo elegido mejor jugador del campeonato. Una afición que mantuvo en los años siguientes y compaginó con su labor en el departamento técnico del Kashima y la apertura de su escuela en Rio de Janeiro.
Banquillo, de más a menos
Su imborrable huella en Japón continuó años más tarde. En 2002, tras la disputa del primer Mundial en Asia, la Federación nipona le llamó para se hiciera cargo de su selección. No importó que Zico apenas tuviera experiencia en los banquillos. Su único acercamiento se produjo en el Mundial de 1998, donde fue Coordinador Técnico de la ‘canarinha’. Ganó la Copa de Asia de 2004 y clasificó a Japón para el Mundial de 2006, un campeonato en el que los nipones se fueron a casa en la primera fase tras perder ante Australia y Brasil y empatar contra Croacia.  
En 2006 firmó un contrato de dos años con el Fenerbahçe. En su primer año ganó la Liga y la Supercopa turca, llevando al equipo también a la Champions League, donde en 2008 fue cuartofinalista, tras eliminar al Sevilla en los octavos de final. Un gran trabajo que los aficionados del Fenerbahçe reconocieron, llamándole 'Kral Arthur' (El Rey Arthur). Sin embargo, Zico tenía otros pensamientos. En verano de 2008 rompió su relación con el club turco. Su sueño era entrenar al Newcastle, en la Premier League, “una experiencia que siempre había querido tener. Creo que disfrutaré mucho entrenando allí”, afirmó en un char de la UEFA.com con los aficionados. Pero finalmente no hubo oferta de la ‘urracas’, y Zico se quedó sin su sueño. A partir de ahí comenzó un periplo por distintos banquillo del mundo. Bunyodkor, CSKA Moscú, y Olympiakos. Su mal papel en el equipo griego le cerró definitivamente las puertas de cualquier club europeo. En 2011 aceptó la oferta de entrenar a la selección de Iraq, donde solo estuvo un año. Luego llegó el Al-Gharafa y desde el pasado mes de septiembre el FC Goa, un destino donde Zico, como ya hiciera durante su etapa en Japón, intentará ayudar al crecimiento del fútbol en el país.

[Imagen: zico1.jpg]

Número 1 – Lev Yashin

Conocido como la Araña Negra, Yashin fue campeón de Europa en 1960 y jugó en tres mundiales entre 1958 y 1966.
Su actuación terminó siendo crucial para el cuarto puesto que logró la selección soviética en Inglaterra tras caer en semifinales frente a Alemania y en el llamado partido de consolación ante Portugal.
En el Mundial de 1966 fue crucial para el cuarto puesto alcanzado por la Unión Soviética.
En el ámbito de clubes, defendió un sólo equipo, el Dínamo de Moscú, con el que registró 270 partidos sin conceder gol de los 326 encuentros que disputó.
Ese balance lo hizo convertirse en 1963 en el único portero de la historia en ser reconocido como el jugador del año del fútbol europeo, premio que precedió al Balón de Oro.
"Es difícil convencer a la gente sobre Lev Yashin", reconoció el historiador y periodista Bill Reno en su perfil sobre el futbolista soviético en el portal Paste Soccer.

La clave es fumar un cigarrillo para calmar los nervios y después tomar un buen trago de un licor para tonificar los músculos”.
Lev Yashin
"Al ver las recopilaciones de sus partidos no hay nada en el video que muestre algo que un portero no pueda hacer actualmente", explicó.
"Pero lo que hizo Yashin es lo que el alemán Manuel Neuer trata de hacer ahora".
Derechos de autor de la imagen AFP Image caption Además de la figura de su mejor futbolista, el póster ofrece "un elemento común de las obras constructivistas" de finales de los años 20.
Y él lo hizo en una época en la que los porteros se quedaban en su área esperando a que llegara la pelota.
"Era inimaginable para su tiempo y el estándar en los porteros modernos", comentó Reno.

"Interceptaba centros, salía de su línea para retar a los delanteros en los mano a mano, fue uno de los primeros en sacar el balón con el brazo y no pateándolo, además de organizar desde el fondo su defensa".
Su figura sobria, vestido completamente de negro, que dio pie a su apodo como la Araña Negra, contribuyó para inspirar las leyendas que luego se fueron traspasando de generación en generación hasta nuestros días.
Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Además de sus atajadas, Yashin fue conocido por sus frases.
Como los cuatro goles que recibió de Colombia, incluyendo el gol olímpico que inmortalizó a Marcos Coll en el Mundial de 1962 en Chile, que dio pie a la particular interpretación de las famosas CCCP, las siglas en ruso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que formó parte del folclore del fútbol sudamericano: "Con Colombia Casi Perdemos".
O la sorpresiva victoria del ahora desaparecido Green Cross de Temuco, en el sur de Chile, en un partido de preparación para el mundial de Inglaterra, siendo el único tanto del partido anotado por Jorge Edgardo D'Ascenzo.
Yashin nunca se consideró el mejor, título que dedicó al yugoslavo Vladimir Beara, pero su figura va más allá del terreno de juego, hasta el punto que todavía permanece vigente casi tres décadas después de su muerte.

[Imagen: Lev_Yashin&h=1643&w=1200..._B0IggEwCg]


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01-25-2018, 10:28 PM
Mensaje: #2
RE: Jugadores de futbol que el tiempo olvido demasiado
Pedazo de hilo te has marcado Big Grin. La lista es muy buena, aunque no coincido con Puskas que creo que a día de hoy se le sigue teniendo muy presente. Por cierto, voy a hacer yo mi lista personal con jugadores de los 90 que aunque sea más presentes, pero hay algunos que ya ni se les recuerda con las grandes gestas que hicieron.

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01-26-2018, 03:42 PM
Mensaje: #3
RE: Jugadores de futbol que el tiempo olvido demasiado
La mayoría de gente, sabe que existe el premio, pero no quien era el jugador que estaba detrás.


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01-28-2018, 02:28 PM (Este mensaje fue modificado por última vez en: 01-29-2018 03:23 PM por Ultraseven.)
Mensaje: #4
RE: Jugadores de futbol que el tiempo olvido demasiado
Como brasileño acompañé la carrera de Zico, gran jugador que aunque brilló en el Club de Regatas Flamengo (de Rio de Janeiro), es considerado de muy mala suerte en la selección brasileña.

La derrota para Italia en la Copa de España en 1982 (tiempo de una de las más talentosas generaciones del fútbol brasileño en que Zico fue uno de los mayores nombres), en el cual Brasil perdió para Italia por 2 a 3 (y este fracaso recibió en Brasil el apodo de "Tragédia do Sarriá"), hasta hoy es recordada con mucho pesar como una de las mayores y más dolorosas pérdidas de la selección brasileña, sólo perdiendo para Brasil vs Uruguay en 1950 ("O Maracanaço") y los humillantes 7 a 1 para Alemania en 2014 (que de tan traumático ni apodo recibió aquí).

Zico también perdió un penalty de gran importancia contra Francia en la Copa de 1986 en el tiempo reglamentario que marcó muy negativamente su carrera en la selección brasileña, pues fue en este juego que Brasil acabó siendo eliminado en esta copa y muchos brasileños lo acusan de realizar la patada de forma mal hecha, facilitando la defensa por el portero francés.

Sí, mis amigos, aquí en Brasil "La Copa del Mundo" es una competición que se toma muy en serio y es también algo culturalmente muy fuerte para los brasileños (los empleados llegan a tener la jornada de trabajo interrumpida durante los juegos, porque los patrones también quieren ver) y los fracasados en la Copa del Mundo son muy marcados y no se siente bien a permanecer en el país. Un ejemplo reciente: Luiz F. Scolari, el técnico de Brasil de la Copa de 2014, desparecío de Brasil (está en China), tamaño el bullyng sufrido.

Zico, sin embargo, fue muy importante para el desarrollo y popularización del fútbol japonés, habiendo pasado muchos años en Japón y habiendo sido un técnico victorioso allí, donde hasta hoy es un ídolo para los japoneses. No por casualidad, Zico estampó la capilla del juego Winning Eleven 10 para Playstation 2 japonés que se considera el mejor juego de fútbol hasta entonces (muchos lo consideran lo mejor juego de toda la serie de Konami Winning Eleven también conocida como Pro Evolution Soccer, incluso teniendo en cuenta consolas como PS3 y PS4, tamaño el equilibrio y la excelencia que Konami consiguió con este juego).

En cuanto a Jairzinho, conocido por el apodo Furacão, es muy celebrado en Brasil, junto a otros maestros de la pelota de la selección de 1970 que encantaron al mundo por su técnica en la Copa de México y se convirtieron en héroes nacionales por la conquista del Tri-Campeonato mundial.

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